Una reina, un tenor y ocho mudanzas: la historia del Real Conservatorio de Madrid
Fundado en 1830 por impulso de la reina María Cristina y dirigido primero por un tenor italiano, el conservatorio de Madrid ha cambiado de casa al menos ocho veces.

Hoy en España hay conservatorios en casi todas las capitales de provincia, y la reciente ley de enseñanzas artísticas ha abierto la puerta a grados, másteres y doctorados. Pero todo empezó con un decreto firmado hace casi dos siglos, el impulso de una reina aficionada a la música y un tenor italiano. Esta es la historia del Real Conservatorio de Madrid, la primera gran escuela pública de música del país.
Una reina napolitana con ideas
En 1829 Fernando VII se casó en cuartas nupcias con María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, una princesa napolitana muy aficionada a la música, que se había criado en una de las capitales operísticas de Europa. En España, la formación musical seguía dependiendo sobre todo de las capillas de las catedrales y de los maestros particulares. No había una escuela pública que formara cantantes e instrumentistas para el teatro y la orquesta, como sí ocurría en París o en las ciudades italianas.
La reina promovió la creación de una institución así, y el 15 de julio de 1830 un real decreto fundó en Madrid el Real Conservatorio de Música de María Cristina, que llevaba su nombre y quedaba bajo su protección.
Un tenor italiano como director
El primer director fue el tenor italiano Francesco Piermarini, que redactó el reglamento y organizó la vida académica. Las clases empezaron en los primeros días de enero de 1831 y la inauguración solemne se celebró el 2 de abril de 1831. La primera sede estaba junto a la plaza de los Mostenses, en un edificio alquilado de la calle del Álamo, aunque las fuentes no coinciden del todo sobre qué palacio era exactamente.
El modelo era italiano y francés, y el objetivo era muy concreto: formar cantantes españoles para la escena, en una época en que la ópera italiana dominaba los teatros madrileños. Por eso, junto a la armonía, el contrapunto, la composición, el canto y los instrumentos, se enseñaba de forma sistemática declamación, es decir, interpretación teatral, una asignatura que se mantuvo en el centro hasta mediados del siglo XX.
Internos, externos y becados
El reglamento distinguía seis categorías de alumnos: internos y externos, y dentro de ellos, gratuitos, de pago y de media pensión. Los internos recibían, además de la música, formación moral, religiosa y cívica. Era, en cierto modo, un internado artístico, algo que hoy nos resulta lejano pero que era habitual en los conservatorios europeos de la época.
Un conservatorio con muchas casas
Si algo caracteriza la historia del conservatorio madrileño es su vida nómada. Según la propia institución, ha tenido al menos ocho sedes:
- 1830-1847: el edificio de la calle del Álamo, junto a los Mostenses.
- 1847-1851: una casa en la calle de Alcalá, sin espacio para conciertos.
- 1851-1925: el Teatro Real, su casa durante décadas. Un incendio en 1867 destruyó el órgano y dañó la biblioteca y el archivo.
- 1925-1931: años de sedes provisionales, con clases incluso en casas de profesores, tras desalojarse el Teatro Real por las grietas del edificio.
- 1931-1939: un edificio de la calle de Zorrilla.
- Hacia 1939-1943: el Teatro Alcázar, en la calle de Alcalá.
- Hacia 1943-1966: el Palacio Bauer, en la calle de San Bernardo.
- 1966-1989: de vuelta al Teatro Real, reinaugurado entonces como sala de conciertos y sede del conservatorio.
Desde 1990, el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid ocupa un edificio en la calle del Doctor Mata, junto a Atocha: el antiguo Hospital Clínico, un pabellón diseñado en el siglo XVIII por Francesco Sabatini como anexo del Hospital General. Se inauguró como conservatorio el 12 de diciembre de 1990.
Los nombres de una historia
El nombre también fue cambiando con la política. Tras la Revolución de 1868, que mandó al exilio a Isabel II, hija de María Cristina, el centro dejó de ser «real» y pasó a llamarse Escuela Nacional de Música y Declamación, y poco después solo Escuela Nacional de Música. En 1931 se convirtió en Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Hoy es el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Por sus aulas
Por el conservatorio pasaron como profesores o alumnos buena parte de los nombres de la música española de los siglos XIX y XX. Un ejemplo: un joven Pau Casals estudió allí música de cámara con el violinista Jesús de Monasterio, gracias a la protección de otra María Cristina, la reina regente María Cristina de Habsburgo. Esa historia la contábamos en nuestro artículo por el 150 aniversario de Casals.
Casi dos siglos después, aquella idea de una reina napolitana se ha convertido en una red de conservatorios elementales, profesionales y superiores por toda España. Si estás pensando en entrar en uno, te contamos cómo preparar la prueba de acceso.
Fuentes: Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, las sedes del conservatorio; Biblioteca Musical Víctor Espinós (Ayuntamiento de Madrid), el Real Conservatorio de Música María Cristina.