¿Merece la pena asegurar tu instrumento? Lo que debe cubrir la póliza y la letra pequeña
Perder o dañar el instrumento puede dejarte semanas sin trabajar. Repasamos qué cubre un seguro específico, qué no y qué papeles conviene tener a mano.

Un violonchelo que se cae en el andén, un saxofón que desaparece del maletero, una tapa que se raja en una sala con la calefacción a tope. Para un músico, perder o dañar el instrumento no es solo un disgusto: puede significar semanas sin trabajar. Por eso cada vez más intérpretes, y también muchas sociedades musicales, se preguntan si les compensa asegurar sus instrumentos. Estas son las claves para decidir con criterio.
¿No me lo cubre ya el seguro de hogar?
A veces, pero con límites. Muchos seguros de hogar cubren los objetos de la vivienda frente a incendio, agua o robo dentro de casa, pero no fuera. Y es fuera donde está el riesgo: en el coche, en el transporte, en el ensayo y en el escenario. Además, algunas pólizas excluyen el uso profesional o ponen un tope bajo para objetos de valor. Revisa tu póliza o pregunta por escrito a tu aseguradora antes de dar nada por hecho.
Qué debería cubrir un buen seguro de instrumento
- Robo y hurto, también fuera de casa.
- Daños accidentales: caídas, golpes, roturas.
- Transporte, incluidos viajes en avión, tren o en tu propio vehículo.
- Ámbito geográfico que se ajuste a tu actividad: España, Europa o todo el mundo si haces giras.
- Accesorios: arcos, boquillas, estuches. Un buen arco puede valer tanto como el instrumento.
La letra pequeña que más importa
- Exclusiones. Lo habitual es que no cubran el desgaste normal, los daños por falta de mantenimiento ni, a menudo, los causados por cambios de temperatura o humedad. Pregunta por este último punto si tocas instrumentos de madera.
- El coche. Muchas pólizas no cubren el robo de un instrumento dejado en un vehículo sin vigilancia, o solo de día y con el maletero cerrado. Si viajas mucho en coche, léelo dos veces.
- La franquicia: la parte del daño que pagas tú.
- Valor acordado o valor real. Con valor acordado, la indemnización se fija de antemano; con valor real, se descuenta la depreciación. Para instrumentos antiguos o de autor, el valor acordado suele ser más adecuado.
- Depreciación tras la reparación. Un instrumento restaurado tras un accidente puede valer menos. Algunas pólizas lo contemplan.
Papeles en regla
Para asegurar bien y para reclamar, necesitas documentación: factura de compra, certificado o tasación de un lutier o técnico reconocido, y fotos detalladas del instrumento, con número de serie si lo tiene. Guárdalo todo también en digital. Actualiza la tasación cada cierto tiempo: los buenos instrumentos de cuerda suelen revalorizarse.
Bandas y sociedades musicales
Muchas sociedades musicales prestan instrumentos de su propiedad a los educandos y a los músicos de la banda. Conviene revisar si el seguro de la entidad cubre esos instrumentos cuando están en casa del músico o de viaje, y dejar por escrito en el documento de préstamo quién responde en caso de daño. Si quieres saber más sobre el día a día de estas entidades, en nuestra página de bandas encontrarás más información.
Y un último consejo, gratis: una buena funda o estuche rígido es la primera póliza de seguros. Si tocas cuerda, mantener el instrumento lejos de radiadores y del sol directo, y limpiarlo después de tocar como explicábamos en nuestra guía de la colofonia, te ahorrará más de un disgusto.