¿Por qué el clarinete está «en si bemol»? Los instrumentos que leen una nota y suenan otra
Cuando el piano toca un do, el clarinete lee un re. No es un error de imprenta: es una convención con mucho sentido práctico.

Si alguna vez has visto a un clarinetista y a un pianista leer «la misma» canción, habrás notado algo raro: sus partituras no están escritas en la misma tonalidad. Cuando el piano toca un do, el clarinete lee un re. No es un error de imprenta. Es una de las convenciones más curiosas de la música: los instrumentos transpositores.
Qué significa «clarinete en si bemol»
El clarinete más habitual, el de las bandas y las escuelas de música, está «en si bemol». Quiere decir que cuando el clarinetista lee y toca un do escrito, lo que suena en realidad es un si bemol, un tono más grave. Por eso su parte se escribe un tono por encima de lo que debe sonar. Lo mismo pasa con la trompeta en si bemol, el saxofón tenor o el fliscorno.
Otros instrumentos tienen otras «afinaciones de nombre». La trompa suele estar en fa (suena una quinta más grave de lo escrito), el saxofón alto en mi bemol, el corno inglés en fa. El flautín, en cambio, suena una octava más aguda de lo que se escribe, y el contrabajo una octava más grave: también transportan, aunque sin cambiar el nombre de las notas.
¿Por qué no escribirlo todo en «do»?
La razón es práctica y tiene que ver con las digitaciones. Los instrumentos de viento se construyeron durante siglos en distintos tamaños, y cada tamaño da una nota fundamental diferente. Con la escritura transpositora, un mismo dedo corresponde siempre a la misma nota escrita, sea cual sea el tamaño del instrumento.
Un ejemplo claro es la familia del saxofón: un saxofonista puede pasar del alto al tenor o al barítono leyendo la partitura «como siempre», con las mismas posiciones. Si todo se escribiera en sonido real, tendría que aprender digitaciones nuevas para cada saxofón. Con el clarinete ocurre algo parecido: los clarinetistas profesionales usan también el clarinete en la, y cambian de uno a otro según la obra sin cambiar su forma de leer.
Un pequeño lío en el ensayo
La consecuencia más visible llega en los ensayos. Cuando el director pide «un si bemol» para afinar, los clarinetes y las trompetas en si bemol tocan su do escrito. Y cuando alguien dice «compás 20, la nota es un fa», conviene aclarar si hablamos de nota escrita o de nota real. En muchas bandas se dice «en sonido real» para evitar malentendidos.
Para quien compone o hace arreglos, la regla de oro es sencilla: la partitura general puede estar en sonido real o transportada, pero las partes de cada músico deben ir siempre en su transporte. Si quieres repasar estos términos, los tienes en nuestro glosario.
La próxima vez que lo oigas
Cuando en un concierto el oboe da el la y los clarinetes parecen tocar otra cosa, ya sabes por qué: hablan el mismo idioma con otro alfabeto. Y si en casa hay un educando que empieza con el clarinete, ahora puedes explicarle por qué su «do» no coincide con el del piano de su hermana.