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Tecla · Cuerda percutidaOchenta y ocho teclas, un martillo por cada una, y el instrumento con el que más gente en el mundo aprende música por primera vez. También el más completo: melodía, armonía y ritmo a la vez, con dos manos.

El piano produce su sonido al pulsar una tecla que acciona un martillo forrado de fieltro, que golpea una o varias cuerdas metálicas tensadas dentro del cuerpo del instrumento. Ese mecanismo —cuerda percutida, ni frotada como el violín ni pulsada directamente como la guitarra— lo convierte en un instrumento propio dentro de la familia de tecla.
Con ochenta y ocho teclas y dos pedales principales (o tres en modelos de cola), el piano permite tocar melodía, armonía y bajo al mismo tiempo con las dos manos, algo que ningún otro instrumento salvo el órgano puede ofrecer con la misma amplitud.
El piano moderno desciende del clavicordio y del clave, pero con una diferencia mecánica decisiva: mientras el clave pulsa la cuerda con una púa y siempre suena igual de fuerte, el piano —cuyo nombre completo, "pianoforte", significa literalmente "suave-fuerte"— permite variar la intensidad del sonido según la fuerza con la que se pulsa la tecla, algo revolucionario cuando se inventó a principios del siglo XVIII.
Dentro de la familia de tecla convive con el órgano, de viento, y el clave, de cuerda pulsada, cada uno con una técnica y un repertorio propios pese a compartir el mismo teclado como interfaz común.
Un piano vertical de estudio nuevo cuesta entre 2.500 y 5.000 €, aunque el mercado de segunda mano ofrece opciones fiables desde 800-1.500 € si se revisa bien el estado del instrumento antes de comprarlo. Un piano de cola, reservado casi siempre a niveles avanzados o profesionales, empieza en torno a los 8.000-10.000 € y no tiene techo real por arriba.
Para empezar, un piano digital de calidad con teclado contrapesado —que imita la resistencia de un piano acústico— es una alternativa cada vez más habitual, desde 500-1.000 €, sobre todo en pisos donde el ruido o el espacio son un problema.
El piano acústico necesita afinación profesional al menos una o dos veces al año, con un coste de 60 a 120 € por visita, más si hace tiempo que no se afina o si ha cambiado mucho de temperatura o humedad. Es, de largo, el instrumento con menos mantenimiento por parte del propio músico: no hay cuerdas que cambiar, ni cañas, ni parches.
Su principal enemigo es la humedad y los cambios bruscos de temperatura, que pueden desafinarlo y, con el tiempo, dañar la tabla armónica de madera. Conviene evitar colocarlo junto a una ventana o una fuente de calor directa, y revisar el mecanismo de martillos cada varios años en un taller especializado.
El piano no forma parte de la banda de música tradicional española, que es una formación de viento y percusión sin instrumentos de tecla. Su terreno es el recital solista, la música de cámara, el acompañamiento vocal e instrumental, y la orquesta sinfónica en obras concretas que lo incluyen como solista o como parte de la orquestación.
Es, con diferencia, el instrumento con más presencia en la enseñanza musical de base en España: la mayoría de conservatorios y escuelas de música lo ofrecen como asignatura complementaria incluso para quien estudia otro instrumento principal, por su utilidad para entender armonía.
Martha Argerich es, probablemente, la pianista viva más aclamada del circuito internacional, con una carrera de más de sesenta años y una intensidad interpretativa que sigue sin tener comparación. Arturo Benedetti Michelangeli fue, por su parte, sinónimo de una perfección técnica y sonora casi obsesiva que marcó a generaciones de pianistas posteriores.
En España, Alicia de Larrocha fue la pianista española con mayor proyección internacional del siglo XX, especialmente reconocida por sus interpretaciones del repertorio español —Albéniz, Granados, Falla— que contribuyó a situar en el repertorio internacional habitual de cualquier gran pianista.
Las 32 Sonatas para piano de Beethoven son, para muchos, el equivalente pianístico a lo que las Suites de Bach son para el violonchelo: el repertorio central de toda una vida de estudio. El Clave bien temperado de Bach, pese a su nombre, se toca hoy habitualmente al piano y es la base de la técnica y el conocimiento armónico de cualquier pianista clásico.
Del repertorio español, Iberia de Isaac Albéniz y las Goyescas de Enrique Granados son las cumbres absolutas, obras de una dificultad técnica enorme que todo pianista español conoce y que Alicia de Larrocha contribuyó a hacer célebres en todo el mundo.
El piano se estudia desde el conservatorio elemental, a menudo desde edades muy tempranas, pasando por el profesional hasta el superior: el Conservatorio Superior de Música "Joaquín Rodrigo" de Valencia, el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, la Escuela Superior de Música Reina Sofía y Musikene, entre los de mayor prestigio en España.
Es también el instrumento con mayor oferta de profesorado particular fuera del sistema reglado, lo que facilita empezar a cualquier edad sin necesidad de esperar a una plaza en conservatorio.
Precio de referencia para empezar: 800 € (segunda mano).
Según esta guía, tiene una dificultad de aprendizaje media-alta.
Su mantenimiento es ligero (afinación profesional).
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