La caña del clarinete y el saxofón: qué significa el número y cómo elegir la tuya
Un trocito de caña de unos pocos euros decide buena parte de tu sonido. Te explicamos qué significan los números de dureza y cómo hacer que te duren más.

Pregunta a cualquier clarinetista o saxofonista por sus cañas y prepárate para una conversación larga. Es el accesorio más pequeño y más barato del instrumento, pero el que más influye en el sonido del día a día. Y también el que más quebraderos de cabeza da.
Qué es exactamente
La caña es una lámina fina de Arundo donax, una planta parecida al bambú. Se sujeta a la boquilla con la abrazadera y, al soplar, vibra contra ella abriendo y cerrando el paso del aire cientos de veces por segundo. De esa vibración nace el sonido del clarinete y del saxofón. Como es un material natural, no hay dos cañas exactamente iguales, aunque vengan en la misma caja.
Qué significa el número
El número de la caja indica su dureza: cuánto resiste a doblarse. Suelen ir de 1,5 a 5, en pasos de medio punto.
- Cañas blandas (2 o 2,5). Responden con poco aire y facilitan la emisión. Son las habituales para empezar. Su sonido tiende a ser más abierto y menos centrado, y el registro agudo puede bajar de afinación.
- Cañas medias (3 o 3,5). Las más usadas por estudiantes de grado profesional y muchos músicos de banda.
- Cañas duras (4 o más). Piden más aire y más control de embocadura, y a cambio ofrecen un sonido más oscuro y estable.
La trampa: los números no son universales. Un 3 de una marca puede equivaler a un 3,5 de otra, y el corte de la caña también cambia la sensación. Los fabricantes publican tablas de equivalencias, que conviene consultar antes de cambiar de marca.
La caña depende de la boquilla
No hay una dureza «correcta» en abstracto. Una boquilla de apertura grande suele ir mejor con cañas más blandas, y una cerrada con cañas más duras. Por eso, si cambias de boquilla, es probable que tengas que cambiar también de dureza. Para empezar, lo más sensato es dejarse aconsejar por el profesor.
Cómo hacer que duren
- Rota varias cañas. Usar tres o cuatro en días alternos hace que todas duren más que gastar una sola hasta que muera.
- Humedécelas antes de tocar, unos segundos en la boca o en un vaso de agua.
- Guárdalas en un estuche que las mantenga planas. Dejarlas en la boquilla con la abrazadera las deforma.
- No toques la punta. Es la parte más fina y se astilla con facilidad.
- Las cañas sintéticas, de materiales plásticos, son una alternativa más cara pero muy estable. Hay quien las usa en conciertos al aire libre, cuando el calor y la humedad cambian mucho.
¿Cuándo cambiarla? Cuando suena apagada, cuesta más que antes o tiene la punta astillada. Puedes ver más accesorios en nuestra página de complementos de viento madera.